lunes, 17 de noviembre de 2014

Las "radiactivas" imprudencias de la publicidad

Todos hemos oído hablar de esa clase de anuncios en la que se usa la ciencia como algo maravilloso aunque, realmente, es mala en este caso. Para referirnos a ello, vamos a hablar de un anuncio en concreto...


El reclamo publicitario habla sobre un producto cosmético de la compañía Dorothy Gray, la cual crea cosméticos para mujeres. En este caso se trata de su producto Cold Cream (Crema fría). La locutora empieza preguntando a los telespectadores que si se imaginan cuanta suciedad y cuanto polvo se queda a lo largo del día en la cara, advirtiéndonos sobre poros obstruídos y poca higiene dermatológica. A continuación, dice que limpia hasta dos veces y media más que los demás cosmeticos, poniendo finalmente el producto encima de la mesa junto a otros aparentemente similares, aunque sin marca. Hay que destacar que en esta época se luchaba muchísimo por promocionar y demostrar que el producto propio era el mejor, así que en este anuncio se esparcen residuos radioactivos a la cara de la señorita de pruebas, para después hacerle pasar un contador Geiger en su mejilla y demostrar la radioactividad, activándose el aparato con una fría serie de pitidos. Al final del anuncio, la locutora anima a comprar el cosmético elogiando la efectividad de la crema. ¿Por qué hacen esto? Según ellos para demostrar que su cosmético es capaz de hacer desaparecer de la cara de una persona incluso materiales radiactivos.



Visto lo visto, está claro que el anuncio es un fraude, y no lo es únicamente por un motivo. Puesto que podemos escuchar perfectamente el sonido del contador Geiger detectando la radioactividad, no queda otra opción distinta a que la cara de la modelo esté contaminada con algún tipo de material radiactivo. O eso o que el contador ha sido modificado para aumentar aún más el engaño. Si desgradaciadamente para la modelo es lo primero, los fraudes serían los siguientes:

1- Como en el anuncio no se aprecia ninguna masa radiactiva en la cara de la modelo, es de suponer que el contador estaría sonando porque posee ligeras cantidades de polvo de algún material radiactivo, como puede ser Uranio, Radio, Torio, Plutonio o cualquier otro. Como ya sabéis, estar cerca de un material radiactivo es muy peligroso, y más aún si está en contacto con la piel, así que por mucho que uno se limpie, el contacto ya ha sucedido y no se pueden evitar los posibles efectos (náuseas, caída de cabello y malestar general a corto plazo y tumores a largo plazo). En cambio en el anuncio se hace este experimento para demostrar que su crema es capaz de expulsar la radioactividad de la piel de la modelo, cosa que, aunque se consiguiera, no dejaría de perjudicar gravemente la salud de la mujer.

2- Cuando un material radiactivo en polvo entra en contacto con cualquier tejido, se puede limpiar fácilmente con muchísimos otros líquidos, incluso con agua, de manera que no quede ni un solo resto en la superficie del cuerpo. Esto quiere decir que esta crema no tiene ninguna cualidad especial que no tenga cualquier otra, ya que casi cualquier líquido puede deshacerse de un material radiactivo en polvo.


En aquel momento, ya se tenía un canon de belleza, por contra, no había una educación científica tan completa como ahora, permitiendo este tipo de fraudes.

Si nos situamos históricamente, estamos en la década de los 50, recién acabada la Segunda Guerra Mundial. Con el conflicto de Corea, la Guerra Fría ya había empezado, y tanto americanos como soviéticos temían una guerra termonuclear, como se había demostrado en el 1945 en Hiroshima y Nagasaki. Cabe comentar que la novedad de la energía nuclear hacía que la palabra "radioactividad" estuviera en boca de todos.

Dorothy Gray, con más de 60 años en el mercado, es una empresa que desarrolla productos de belleza, tratando de centrarse en el adecuado cuidado de la piel.


En 1916 inauguró su primer salón de belleza en Nueva York y en los siguientes 14 años abriría su propio laboratorio e iniciaría su campaña publicitaria por la radio. A partir de 1967 diferentes partes de la empresa fueron propiedad de múltiples empresas a coste de millones de dólares, quedando actualmente solo en Argentina y Uruguay páginas web que venden productos de la marca “Dorothy Gray”

Hoy en día esta compañía se promociona en internet anunciando que “su misión es acompañar a cada mujer en sus necesidades referidas al cuidado y salud de la piel, así como también proveerles productos de maquillaje que la acompañen en su día a día.” Aunque es de suponer que la mentalidad de los empresarios y trabajadores de esta empresa ha cambiado mucho con la que tenían en el anuncio que hemos visto en esta entrada, resulta retórico ver que en su página web aseguran no hacer experimentos con animales cuando los han hecho con seres humanos.


Fuentes: OMS, Dorothy Gray, Wikipedia (Contador Geiger)


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