lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Hay menos cáncer en los pueblos?

Cuando hablamos de cáncer suele salir el tema de que en los pueblos se vive mucho mejor. Más tranquilidad, menos contaminación, mejor alimentación, etc. Pero también hay que tener en cuenta que hay menos hospitales y servicios sanitarios que en ciudades grandes sí existen. Lo cierto es que la intuición parece indicarnos que debería haber menos muertes causadas por tumores en zonas rurales que en urbanas, pero necesitamos datos para poder comprobarlo y tenerlo claro.

Para resolver esta pregunta, me he basado en los datos de defunciones causadas por tumores según el tamaño del municipio de residencia en el año 2015 y en los de población por tamaño del municipio a 1 de enero de 2016. Después he clasificado el número de defunciones en cada sitio en un tanto por cien mil. Por ejemplo, en municipios de entre 10.001 y 20.000 habitantes la cifra de 2015 fue de 222 por cada 100.000 personas. Una vez obtenido el número de muertes en cada tipo de municipio los he agrupado en una tabla para poder compararlos mejor de manera visual. El resultado ha sido el siguiente:



Basado en datos del Instituto Nacional de Estadística en cuanto a fallecimientos por tumores según tamaño de municipio y datos de población total por tamaño de municipio.

Municipios menores de 10.000 habitantes: 278 de cada 100.000 habitantes. 
Municipio de 10.001 a 20.000 habitantes: 222 de cada 100.000 habitantes.
Municipio de 20.001 a 50.000 habitantes: 205 de cada 100.000 habitantes.
Municipio de 50.001 a 100.000 habitantes: 209 de cada 100.000 habitantes.
Municipio mayor de 100.000 habitantes: 219 de cada 100.000 habitantes.
Capitales de provincia: 253 de cada 100.000 habitantes.

El resultado es probablemente muy diferente al que muchos podrían pensar, en el año 2015 el tipo de municipio donde más defunciones hubo a causa de tumores en proporción a su tamaño fue en los más pequeños, aquellos que tienen menos de 10.000 habitantes. Esta cifra se va reduciendo a medida que aumentamos la población del municipio hasta llegar a los 50.000 habitantes, a partir de la cual vuelve a subir, denotando un importante aumento en las capitales de provincia.

¿A qué se debe esto? ¿Es menos sana la vida en un pueblo que en la ciudad? Como hemos visto en las entradas anteriores, lo primero que hay que hacer cuando encontramos anomalías de este tipo es recurrir a la edad, uno de los factores de riesgo más importantes a la hora de desarrollar un tumor. Para ello, lo mejor será fijarnos en la edad media de la población española según el tamaño de cada municipio. De la misma forma que antes, he realizado una tabla para comparar mejor los datos, pero esta vez con los de 2017 (no deberían variar mucho con respecto a los de 2015):
Tabla obtenida a partir de datos del INE en cuanto a edad media por tamaño de municipio y cantidad de población por tamaño de municipio

Como era de sospechar a estas alturas, obtenemos unos resultados con una forma muy parecida a la anterior gráfica. Observamos que en los municipios pequeños, los menores de 10.000 habitantes, la edad media de la población es de 45 años (e incluso roza los 58 años en todos aquellos municipios menores de 101 habitantes). Esto es debido a que en muchos casos, la mayoría de los habitantes de los pueblos son personas mayores, ya sea porque se retiran a sus pueblos natales para descansar o porque los jóvenes emigran a otras ciudades para buscar trabajo. A medida que aumentamos el tamaño del municipio va bajando la edad media hasta llegar a los 41,3 para los residentes de municipios de entre 20.000 y 100.000 habitantes. Después se eleva hasta los 43,3 en aquellos que tiene más de 100.000 habitantes.

El resultado es muy similar al de la gráfica anterior, y vuelve a dejarnos claro que es más probable fallecer a causa de tumores a medida que envejecemos, siendo aquellos sitios en los que hay más personas mayores aquellos donde aumente esta cifra. No obstante, esto no quiere decir que la ciudad sea más sana que los pueblos, pues aunque tengamos más infraestructuras es cierto que hay más contaminación en el aire y la vida es mucho más ajetreada, pero esto no se refleja en los datos porque la contaminación del aire solo es responsable del 2'4% de las muertes por cáncer a nivel mundial.  Y en cuanto al estrés o la ansiedad, no hay evidencia de que sean capaces de causar cáncer por sí solos, aunque sí pueden favorecer la aparición de malos hábitos como fumar, beber alcohol o llevar una mala alimentación. 

De nuevo, volvemos a sacar la misma conclusión que en las dos anteriores entradas, y es que a pesar de que haya muchos factores que pueden afectar a nuestro ADN produciendo mutaciones cancerígenas, el principal de ellos es la edad.

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